Unas décadas atrás esta partida hubiese supuesto una lluvia de monedas de oro

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Rossolimo
1 - Reissman 0
Rossolimo : blancas
Puerto Rico 1967
Reissman : negras 1. e4 / e5 2.
Cf3
/ Cc6
3.
Ac4 / Ac5
4.
c3 / Cf6
5.
d4 / exd4
6.
cxd4 / Ab4+ 7. Ad2 / Axd2+
8.
Cbxd2 / d5
9.
exd5 / Cxd5
10.
Db3 / Cce7
11.
0-0 / c6 12. Tfe1 / 0-0
13.
a4 / b6
14.
Ce5 / Ab7
15.
a5 / Tc8
16.
Ce4 / Dc7
17. a6 / Aa8 18. Dh3 / Cf4
19.
Dg4 / Ced5
20.
Ta3 / Ce6
21. Axd5 / cxd5
22. Cf6+ / Rh8 23. Dg6 / Dc2 24. Th3 / Abandono ( Reissman ). Después de 22...Rh8 |
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Las similitudes de esta partida con la joya Lewitzky-Marshall son más que evidentes. En ambas la dama se coloca al alcance de dos peones enemigos, una jugada que nos muestra la gran belleza del ajedrez, donde la imaginación no conoce límites y permite crear movimientos insospechados. Seguro que Rossolimo hubiese agradecido que el tablero se hubiese llenado de monedas de oro, tal y como le ocurrió a Marshall en 1912. Sin duda, esta partida merece un mayor reconocimiento, parece que todos los laureles se los llevó Marshall y ninguno quedó para Rossolimo. Si uno echa un vistazo a alguna otra de sus partidas, como su victoria ante Romanenko, comprenderá el calado real de su talento y de su fuerza combinativa. Y es que el ajedrez es así, un deporte donde la belleza se puede crear en cualquier rincón del tablero. |