Mikhail Tahl   Paul Charles Morphy AJEDREZ DE ATAQUE

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Mejores partidas

Una lluvia de monedas de oro

Cofre con monedas de oro

Levitsky  0 - Marshall  1       Lewitzky : blancas

          Bresalu  1912                 Marshall : negras

 

1. d4 / e6  2. e4 / d5  3. Cc3 / c5  4. Cf3 / Cc6  5. exd5 / exd5  6. Ae2 / Cf

7. 0-0 / Ae7  8. Ag5 / 0-0  9. dxc5 / Ae6  10. Cd4 / Axc5  11. Cxe6 / fxe6

12. Ag4 / Dd6  13. Ah3 / Tae8  14. Dd2 / Ab4  15. Axf6 / Txf6  16. Tad1 / Dc5

17. De2 / Axc3  18. bxc3 / Dxc3  19. Txd5 / Cd4  20. Dh5 / Tef8  21. Te5 /Th6

22. Dg5 / Txh3  23. Tc5 / Dg3  24. Abandono ( Levitsky ).

    

                Después de 22.Dg5                   Posición final

 

Monedas de oro apiladas

           A principios del siglo XX todavía se recordaba con añoranza la época romántica y el público siempre ardía en deseos de ver partidas con golpes tácticos y bellas combinaciones. Los tiempos donde se premiaba la belleza y se abucheaba a los jugadores cobardes habían quedado atrás, pero todavía se sabía reconocer una gran partida allí donde se produjese.

           Esto ocurrió con la última jugada de Marshall en esta partida, sin duda una de las más sensacionales de la historia del ajedrez. Situar la dama al alcance de dos peones enemigos es algo irrepetible y rebosante de genialidad. Marshall había calculado con exactitud, cualquier jugada de las blancas sólo conducirá a una rápida victoria para las negras.

 

            La posición final es realmente curiosa, con la dama y la torre situadas 'sobre' el enroque, todo gracias a la fértil imaginación de un jugador que siempre se movió a la perfección en las dificultades tácticas. 

             Por aquel entonces Breslau ya pertenecía a Polonia y no a Alemania, por lo que Levitsky jugaba entre su público, que le apoyaba en todo momento. A pesar de ello, cuando Marshall hizo su último movimiento el publico reaccionó con entusiasmo. Tras unos instantes de silencio, los aficionados polacos se pusieron en pie y brindaron una gran ovación al estadounidense, rindiéndole un curioso homenaje al empezar a lanzar monedas de oro sobre el tablero (rublos de oro y marcos y coronas austriacas). Por tanto,  Marshall, además de haber creado una partida que transcendería la barrera del tiempo, se embolsó una considerable suma de dinero.

            Creo que estamos ante una de las jugadas más geniales de la historia del ajedrez, Marshall tenía  otras opciones que conducían a la victoria, pero eligió la más bella, lo que demuestra que tenía alma de artista, porque no lo olviden, el ajedrez es un deporte rebosante de arte,

  

 

 

 

 

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