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La posición final es realmente curiosa, con la dama y
la torre situadas 'sobre' el enroque, todo gracias a la fértil
imaginación de un jugador que siempre se movió a la
perfección en las dificultades tácticas.
Por aquel entonces Breslau ya pertenecía a Polonia y no
a Alemania, por lo que Levitsky jugaba entre su
público, que le apoyaba en todo momento. A pesar de
ello, cuando Marshall hizo su último movimiento el publico reaccionó con
entusiasmo. Tras unos instantes de silencio, los
aficionados polacos se pusieron en pie y brindaron una
gran ovación al estadounidense, rindiéndole un curioso
homenaje al empezar a lanzar
monedas de oro sobre el tablero (rublos de oro y marcos
y coronas austriacas). Por tanto, Marshall,
además de haber creado una partida que transcendería
la barrera del tiempo, se embolsó una considerable suma
de dinero.
Creo que estamos ante una de las jugadas más geniales
de la historia del ajedrez, Marshall tenía otras
opciones que conducían a la victoria, pero eligió la
más bella, lo que demuestra que tenía alma de artista,
porque no lo olviden, el ajedrez es un deporte rebosante
de arte, |