Mikhail Tahl   Paul Charles Morphy AJEDREZ DE ATAQUE

Alexander Alekhine   Adolf Anderssen

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Adolf Anderssen, en busca de lo bello

( Autor : Javier Cordero Fernández - © Ajedrez de ataque )

             Karl Ernst Adolf Anderssen nació el 6 de Julio de 1818, en Breslau (Alemania), falleció el 13 de Marzo de 1879. Estudió Filosofía y Matemáticas, y durante toda su vida ocupó el puesto de profesor de matemáticas en uno de los institutos de su ciudad natal.

             La vida de Anderssen no fue tan pintoresca como la de alguno de sus contemporáneos. Siempre residió en Breslau, algo poco común en una época en la que era habitual cambiar de nacionalidad, en ocasiones más de una vez, y donde los cambios de residencia se sucedían a la misma velocidad que cambiaban las fronteras. La vida de algunos maestros fue poco menos que novelesca, llena de sucesos y acontecimientos. La existencia de Anderssen fue más tranquila y placentera, aunque se tornó trepidante siempre que se sentó ante un tablero de ajedrez y su mente comenzó a crear las jugadas más brillantes.

             Su padre le enseñó a jugar al ajedrez a la edad de 9 años, algo que marcaría su vida, ya que Anderssen siempre se mostró feliz cuando cuando tuvo un tablero ante sí. Uno de sus libros de cabecera fue "Cincuenta partidas entre Labourdonnais y McDonnell", de William Lewis. Tal vez su manera de jugar, siempre al ataque, estuvo influenciada por las partidas de ese match, ya que muchas de ellas fueron espectaculares luchas tácticas.

             Durante sus primeros años de relación con el ajedrez, Anderssen mantuvo el contacto con varios jugadores alemanes ( como Von der Lasa, Löwenthal o Mayet), con los que disputó matches o partidas amistosas, con resultados desiguales. Sus comienzos no fueron muy exitosos y tuvo que pulir sus carencias a base de mucho trabajo. Estos encuentros eran su única relación con el ajedrez de competición, ya que a mediados del siglo XIX este deporte se encontraba muy aislado y apenas se organizaban torneos. Durante su juventud fue un gran compositor de problemas, modalidad en la que pudo dar rienda suelta a su creatividad. En 1842, cuando apenas era conocido como ajedrecista, publicó una colección de estudios; en esta web podéis encontrar dos de ellos en el Bloque 1 y en el Bloque 3.

  

Anderssen en su juventud

            En 1846 inició la publicación de la revista Deutsche Schachzeitung, en Berlín, un nuevo impulso al ajedrez que volvía a llegar desde Alemania, país desde el que se estaban haciendo los mayores esfuerzos por modernizar y divulgar el deporte mental.

             Fue en 1851 cuando Anderssen se dio a conocer, y lo hizo de una forma más que brillante. En Londres se decidió organizar el primer torneo internacional de la historia, bajo la dirección del famoso jugador Howard Staunton, que pretendía refrendar su dominio en el ajedrez mundial buscando un triunfo histórico. Los maestros más destacados de la época fueron invitados al torneo, incluido Anderssen, por lo que la competición fue tomada como una lucha que dirimiría quién era el jugador más fuerte del mundo. Se decidió que el torneo se jugaría bajo el sistema  de eliminatorias, con 4 rondas en las que se 

disputarían matches individuales de varias partidas. Anderssen no entraba dentro de la terna de favoritos, no en vano era un auténtico desconocido para sus rivales al haber jugado de forma exclusiva en Alemania. Sin embargo, desde un primer momento se sintió cómodo y fue eliminando a todos los maestros que se interpusieron en  su  camino. La gran sorpresa llegó en las semifinales cuando Anderseen aplastó, de forma literal, a Staunton por 4-1, despertando de su sueño al maestro inglés, que se mostró inferior en las complicadas posiciones que se dieron. Tras superar tan difícil escollo, la final no representó una gran dificultad y Anderssen terminó alzándose con el triunfo final de forma más que merecida. Las partidas de la final reflejan dos cosas: el loco ajedrez que se jugaba en aquella época y la inquebrantable fe de Anderssen en sus ideas, siempre situando sus piezas para asediar el enroque rival, demostrando ser un maestro en el juego abierto. Anderssen había logrado el triunfo en un torneo histórico, que tendría un sitio preferencial en la historia del ajedrez. Podéis conocer todos los datos del torneo en: Londres 1851.

            Pero durante el torneo de Londres ocurrió algo que dio todavía más celebridad a Anderssen, incluso más que su victoria final... y fue la disputa de una partida que trascendería las barreras del tiempo: La Inmortal. Durante uno de los descansos del torneo, Anderssen y Kieseritzky decidieron jugar una serie de partidas amistosas, en las que el jugador francés resultó el ganador global. Pero una de esas partidas, en la que venció Anderssen, llamó la atención por encima del resto, una creación rebosante de belleza en la que el maestro alemán fue entregando una pieza tras otra hasta dar mate con lo poco que le quedaba. Tal vez Anderssen no era consciente de que acababa de pasar a la posteridad, ya que había jugado la partida más famosa de la historia del ajedrez, por la que sería y será recordado siempre. La partida es puro espectáculo, una obra de arte que fue bautizada con el sonoro nombre de La inmortal.

           La mente creativa de Anderssen no se detuvo y sólo un año después volvió a dejar boquiabierto al mundo del ajedrez con su victoria ante Jean Dufresne, otra obra de arte que tuvo varias similitudes con La inmortal y que también recibió un curioso bautismo al ser conocida como 'La siempreviva'.  Anderssen es el único jugador de la historia que ha producido dos partidas inmortales, lo que le sitúa en un lugar preferencial dentro de los artistas del ajedrez. Sus dos creaciones pueden recibir el apelativo de legendarias y son conocidas por cualquier persona que se haya iniciado en el infinito mundo del ajedrez.

           Tras su triunfo en Londres, Anderssen pasó a ser considerado el jugador más fuerte del planeta. Realmente no nos podemos referir a él como campeón del mundo, ya que no existía ninguna competición objetiva para dirimir dicho título. Anderssen se encontraba en la cúspide del ajedrez y el ajedrez así lo reconocía. Por tanto, cada vez que Anderssen disputaba un match individual ponía en juego su condición de jugador dominante, por lo que todos sus rivales ansiaban derrotarle en busca de la celebridad... y nadie lo logró hasta la llegada de Paul Morphy. El paso de Morphy por Europa fue fugaz, aunque absolutamente demoledor y exitoso. El estadounidense cruzó el Atlántico con la intención de medir su fuerza ajedrecística con los jugadores del viejo continente y tras vencer a todo rival que se puso en su camino, decidió volver a su ciudad natal para no volver a jugar de forma profesional. Una de sus victimas fue el propio Anderssen, al que venció con relativa facilidad por un resultado de 8-3. El duelo tuvo lugar en el mítico café de La Régence de París y Anderssen pudo acudir a la cita por encontrarse liberado de su trabajo debido a las vacaciones de Navidad, aunque nada pudo hacer ante la aplastante superioridad de Morphy.

            Anderssen disputó varios encuentros más durante aquellos años, los cuales han sido exageradamen- te considerados como campeonatos del mundo no oficiales. A continuación podéis consultar los encuentros más relevantes que Anderssen disputó en aquella época, los cuales adquirieron gran relevancia por ser disputados por el, en teoría, jugador más fuerte del mundo: Matches.

            Tras la sorprendente retirada de Morphy, los ficticios laureles del ajedrez regresaron a la cabeza de Anderssen... y el alemán siguió diputando numerosos encuentros ante cualquier jugador que destacaba, en los que tuvo verdaderas dificultades para salir airoso, empatando varios de ellos o logrando vencer por la mínima. Su juego había ido perdiendo consistencia, le faltaba ritmo de competición y su retiro en Breslau se notaba, algo que compensaba con un bien muy escaso: el talento. Finalmente terminó claudicando al ser derrotado por Wilhelm Steinitz, en un encuentro espectacular que más bien pareció una cruenta batalla, ya que ninguna de las partidas finalizó en tablas. Este hito marcó el comienzo del fin de la época romántica, tiempos de creación y arte que languidecían ante la llegada del racionalismo. Esta tendencia no se limitó sólo al ajedrez, la sociedad al completo estaba mutando, dejando atrás el romanticismo en el arte y la literatura, dando paso a otras tendencias menos pasionales, cambio que vio su confirmación en la Revolución industrial. La edad de oro del ajedrez representó una época de esplendor irrepetible, con una forma de jugar que nunca volverá y unos ideales demasiado sinceros para la los tiempos modernos. Steinitz y sus nuevas ideas barrieron los vestigios del romanticismo, dando comienzo a una época donde primaba la lucha por la veracidad de las ideas, por lo que el resultado pasó a ser lo más relevante en cualquier competición.

             Tras su derrota ante Steinitz, Anderssen pasó a un segundo plano en el panorama ajedrecístico. Otros nombres aparecieron en escena, destacando sobre el resto los de Steinitz y Chigorin. Sin embargo, Anderssen aun tenía reservado su particular canto del cisne, el cual fue entonado en el torneo de Baden-Baden de 1870, donde el 'pofe' logró vencer a los mejores jugadores del mundo, incluido Steinitz (al que derrotó en las 2 partidas que disputaron). Podéis ver la tabla del torneo en el siguiente enlace: (Baden-Baden 1870). Anderssen tenía 52 años cuando jugó en Baden-Baden y aun lograría ganar algún torneo más, pero no de la categoría de éste. 

             La historia ha situado a Adolf Anderssen y Paul Charles Morphy como los cabecillas de la revolución romántica que conquistó el mundo del ajedrez en el siglo XIX. El estilo de juego de esta inigualable saga de jugadores estaba basado en los principios de la escuela italiana (fundada por Ercole del Río -1750-), en los que se daba gran importancia a un rápido desarrollo de las piezas para así poder lanzar ataques relámpago contra el enroque rival. Anderssen y Morphy sirvieron de inspiración a muchos otros maestros, baste citar a Blackburne, Zukertort, Winawer, Bird o Kolisch, los cuales trataron de adoptar su estilo, teniendo como máxima aspiración igualar sus gestas. Esto supuso una época próspera de creatividad, donde no se concebía una partida sin sacrificios, golpes inesperados y ataques rudos.

Viñeta del blog "Ajedrez con humor", de Adnrés Guadalupe

             Fueron tiempos para jugadores osados, donde el público que asistía a los torneos abucheaba al jugador que no aceptaba un sacrificio de pieza o declinaba un gambito, lo cual era considerado poco menos que una muestra de cobardía. Pero esta forma de entender el juego también tuvo sus críticos, expertos que opinaban que las combinaciones eran meros fuegos de artificio que no servían para obtener victorias de forma regular y que estaban condenadas a ser desterradas del tablero. Sin embargo en eso se equivocaban, el juego de ataque siempre estará presente en el ajedrez y será su mayor fuente de creación artística. Anderssen fue el gran abanderado de los románticos, cuando se sentaba ante un tablero sólo una cosa rondaba su cabeza: atacar y atacar, con el rey enemigo siempre en el punto de mira, sin importar las entregas de pieza que hubiese que realizar para llegar hasta él. Reproducir sus partidas debe ser una tarea de obligado cumplimiento para cualquier aficionado o jugador de ajedrez, algo que servirá para entender un poco mejor los misterios del ajedrez táctico.

             Para Anderssen el ajedrez fue la gran pasión de su vida, juego al que dedicaba prácticamente todo su tiempo libre. Este hecho influyó en que no llegase a casarse, dedicándose a la enseñanza durante toda su vida. Esta desmedida afición le llevó a protagonizar divertidas anécdotas, como la que pueden leer a continuación: Anderssen y su ama de llaves.

             Anderssen logró ser uno de los jugadores más queridos por los aficionados y también supo ganarse el aprecio de sus rivales, incluso tuvo una gran amistad con el siempre irascible Wilhelm Steinitz. Quienes le conocieron, le definían como un hombre alto, corpulento, siempre sonriente y de trato amable.

             Muchos jugadores de ajedrez de la época terminaron sus vidas en la miseria y siendo olvidados por todos. A Anderssen le ocurrió todo lo contrario, su gran carisma y su larga lista de éxitos le sirvieron para recibir varios homenajes tras su fallecimiento. Baste decir que una revista alemana de ajedrez le consagró una necrológica de 19 páginas, todas ellas con una franja negra en señal de duelo.

             El ajedrez le debe mucho a Anderssen, multitud de personas se aficionaron a este deporte tras quedar impactados por las jugadas que el alemán ideó en La inmortal y La siempreviva. Las combinaciones que encierran ambas partidas son una prueba de que el ajedrez es algo más que un juego, es un lienzo donde poder crear belleza en el cual no existen límites para una mente brillante. En mi caso personal, me encuentro entre las personas que se volvieron incondicionales del ajedrez tras conocer las partidas de Anderssen, pasión que quise compartir a través de esta web y que ha llegado a lo que es hoy, en parte, gracias a uno de los grandes talentos de la historia del ajedrez.

             Las estadísticas de Anderssen a lo largo de su carrera son: victorias 313, tablas 52, derrotas 249; promedio 55'2 % (el promedio se saca de sumar victorias y tablas, y dividirlo por las partidas totales).

             Podéis ver sus resultados en todos los torneos que disputó y en la mayoría de los matches que jugó por toda Europa en el enlace: (Ver Palmarés).

             Para terminar, 5 partidas donde podéis disfrutar de las combinaciones de un jugador irrepetible, seguro que a través de ellas os contagiaréis del espíritu romántico:

Mayet - Anderssen,  Berlín  1851

Rosanes - Anderssen,  Breslau  1862

Anderssen - Zukertort,  Barmen  1869

Anderssen - Journoud,  París 1860

Schurig - Anderssen,  Leipzig 1855

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BIBLIOGRAFÍA

"Los grandes maestros del tablero" - Richard Reti

"La edad de oro del ajedrez" - Juan Fernández Rua

"Mis geniales predecesores I" - Gary Kasparov

"Larousse del ajedrez"


 

 

 

 

 

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