Mikhail Tahl   Paul Charles Morphy AJEDREZ DE ATAQUE

Alexander Alekhine   Adolf Anderssen

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 Inmortal

Superando la barrera del tiempo

Escena con un reloj sumergido en el agua, se ve a una persona sobre una roca que también está en el agua. El cielo está oculto entre unas nubes grises entre las que se filtra un rayo de luz

Anderssen, Adolf - Kieseritzky, Lionel

Londres 1851

1.e4 e5 2.f4 exf4 3.Ac4 b5 4.Axb5 Dh4+ 5.Rf1 Cf6 6.Cf3 Dh6 7.d3 Ch5 8.Ch4 c6 9.Cf5 Dg5 10.g4 Cf6 11.Tg1 cxb5 12.h4 Dg6 13.h5 Dg5 14.Df3 Cg8 15.Axf4 Df6 16.Cc3 Ac5 17.Cd5 Dxb2 18.Ad6 Axg1 19.e5 Dxa1+ 20.Re2 Ca6 21.Cxg7+ Rd8 22.Df6+ Cxf6 23.Ae7++ 1–0

      

                    Después de 17...Dxb2                 Después de 21...Rd8

Visor

 

La inmortal

 

Dibujo de Anderssen

             Esta partida ha sido un poco vapuleada por los expertos de la actualidad, tras analizarla han encontrado fallos en el juego de las negras... pero que fácil es analizar a posteriori, con tranquilidad, durante horas y sin ninguna presión. Hay que ponerse en la piel de Kieseritzky para saber lo que tuvo que pasar durante aquella partida, recibiendo una avalancha de combinaciones a cual más brillante.

             También se ha llegado a escribir que su rival era un jugador mediocre... nada más lejos de la realidad, Lionel Kieseritzky era uno de los jugadores más fuertes del planeta y un excelente táctico. Así que no nos deben importar ciertas opiniones, esta partida es una OBRA DE ARTE.

 

            La partida fue jugada durante un descanso del famoso Torneo de Londres, una de las varias que ambos jugadores disputaron y que curiosamente depararon un resultado global favorable a Kieseritzky. Nada más finalizar la partida, un impresionado Kieseritzky telegrafiaba a su club de ajedrez de París para enviarles la partida. Ese mismo año fue publicada por la revista "La Regence". En 1855 fue bautizada como "La Inmortal", este nombre se lo puso el jugador Karl Ernst Falkbeer y ninguna partida más se ajusta a ese título como lo hace ésta.

           "La excepcional belleza del broche final, tras cometer una incorrección, no le resta mérito a la combinación". Max Euwe

 

 

 

 

 

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