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Tartakower fue todo un pionero, no sólo por su concepción del juego, sino por
su forma de prepararse. Y es que Savielly optó por una preparación basada en
la participación en el máximo número de torneos posible, es decir, buscaba un estado
óptimo de forma a través de la disputa de un gran número de partidas de
torneo. Esto fue muy novedoso en aquella época, tiempos en los que los maestros
se preparaban en el calor del hogar estudiando cualquier novedad que apareciera publicada. Con posterioridad muchos jugadores adoptaron esta forma tan dinámica
de prepararse, como por ejemplo, Bronstein, Tahl o Stein.
Durante la II Guerra Mundial combatió en las filas del ejército francés, en concreto en
la Resistencia, que luchó contra la ocupación nazi de Francia. Era conocido con el sobrenombre de "Teniente Cartier".
También luchó en Londres bajo las ordenes de Charles de Gaulle, allí se
lanzó varias veces en paracaídas tras las líneas enemigas. Le unía una gran
amistad con el General De Gaulle, al finalizar la Guerra éste le ofreció un
importante puesto en su gabinete, pero Tartalkower lo rechazó con las
siguientes palabras: "Yo soy maestro de ajedrez, escritor y periodista,
pero no político".
Su contribución al ajedrez no se basó sólo en sus apariciones ante el tablero,
escribió varios libros, destacando una cartilla de aprendizaje que ha sido
utilizada por miles de ajedrecistas franceses. También destacó como cronista
de torneos en revistas y periódicos, de hecho es considerado el mejor
periodista de ajedrez del Siglo, por esto Tartakower se bautizó, en tono
jocoso, como "El campeón del mundo de los periodistas". También
hizo su aportación a la teoría de aperturas, muy famosa es la apertura
catalana que fue ideada por Tartakower tras prometer a los organizadores de un
torneo celebrado en Barcelona que idearía una apertura durante la competición. Además también fue
el creador de la original apertura orangután (1.b4).
Tartakower no jugaba las aperturas más utilizadas en su época, su repertorio
estaba compuesto por aperturas consideradas más débiles, en las que trataba de profundizar
y
encontrar nuevos caminos. Gracias a esto logró volver a poner de moda varias
aperturas que se jugaban en el Siglo XIX. Su estilo era típico de la escuela
hipermoderna, los jugadores adscritos a esta tendencia querían romper con los dogmas clásicos del juego posicional
en la búsqueda de un estilo más alegre. Aunque no eran tan osados como los románticos,
trataban de rematar sus partidas con brillantes sacrificios de pieza y gracias a
ello nos han
dejado multitud de obras de arte. Tartakower se asemejaba totalmente a este
perfil, dominaba el juego posicional, pero siempre que podía realizaba algún
sacrificio de pieza.

También fue maestro de grandes jugadores (entre ellos sobresale Miguel
Najdorf),
su amable carácter le llevó a tomar a algunos jugadores jóvenes como sus
discípulos, enseñándoles muchos detalles que sólo se aprenden tras una vida
llena de experiencias. Podéis ver un par de consejos que le dio a Miguel
Najdorf,
la verdad es que no tienen desperdicio: (Como enseñaba Tartakower).
Pero Tartakower no sólo se dedicó al ajedrez (de ahí el título de este
artículo), aparte de los libros de ajedrez también contribuyó a la
literatura escribiendo sobre cine y traduciendo poesía rusa al alemán y al
francés. Richard Reti,
en su libro "Los grandes maestros del tablero", dedica unas
bonitas palabras a Tartakower:
- "Su brillante inteligencia halla expresión en aforismos y paradojas.
Al pronto hay dudas de que todo esto sea artificial, pero al fin se comprueba
la verdadera mentalidad de Tartakower, que hace difícil aprender el fundamento
real de sus éxitos. Hay que encontrarlos en su admirable capacidad para el
trabajo y en una infatigable investigación de la verdad, con la cual vence un
escepticismo innato que irrumpe una y otra vez".
Durante el final de su carrera siguió conservando su espíritu romántico jugando
partidas tan bellas como esta: (Ver
partida), disputada
a la tierna edad de 68 años. Un precioso sacrificio de torre lleno de
precisión, algo impensable para un hombre de esa edad.
Las estadísticas de Tartakower en partidas oficiales son: victorias 424, tablas
434 y derrotas 205; con un promedio de 60'3% (el promedio se saca de sumar
victorias y tablas, y dividirlo por las partidas totales).
Como no podía ser de otra forma llegamos al fin con unas partidas del campeón
del mundo de los periodistas:
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