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Dentro de la escuela hipermoderna estaba encuadrado
Gyula Breyer, aunque su presencia pasó casi
desapercibida ante otros nombres como los de Nimzowitsch
o Reti. Sin embargo, Breyer fue muy apreciado por sus
colegas, por ejemplo se reunía a menudo con Richard
Reti con el que intercambiaba impresiones sobre las
nuevas tendencias del ajedrez.
Las ideas hipermodernas tenían tendencias posiciónales,
pero los creadores de esta escuela quisieron
diferenciarse de Tarrasch y sus seguidores en un
aspecto: el estético. Mientras Tarrasch desechaba los
remates bellos y los golpes tácticos, los hipermodernos
preferían, siempre que la posición lo permitía,
lanzar ataques brillantes que recordasen a los olvidados
románticos. Eso mismo debió de pensar Breyer, que en
esta partida firmó su propia Inmortal con un violento
ataque contra el enroque. En esta partida se explotan
ideas esenciales del ajedrez, como aprovechar una
columna abierta sobre el enroque rival o una perfecta
utilización de los alfiles para atacar. Un día de
inspiración para jugar una gran partida que sin embargo
no es muy conocida en la actualidad, pero que en
'Ajedrez de ataque' tiene su justo sitio ganado.
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