-
Al
principio de la partida es importante desarrollar nuestras piezas con
rapidez. Tratad de mover primero vuestros caballos y alfiles.
-
Para
permitir la rápida salida de los alfiles es conveniente que el primer
movimiento sea el de uno de los peones centrales (el e y el d).
-
En
el inicio de la partida tratad de no mover vuestra Dama, si la sacáis
demasiado pronto puede ser amenazada por otras piezas, lo que retrasaría
vuestro desarrollo.
-
En
esta fase también tenéis que intentar no mover la misma pieza dos veces
seguidas, es perder un tiempo que vuestro rival puede aprovechar para ir
poniendo piezas en acción.
-
Es
importante que tratéis de dominar el centro del tablero, bien con vuestros
peones o con el resto de piezas.
Centro
del tablero
-
Cuando
haya una columna abierta hay que tratar de controlarla, bien con alguna de
las torres o incluso con la Dama. En el siguiente ejemplo la Torre blanca se
ha hecho con la columna abierta:
-
Mantened a
vuestro Rey protegido, el enroque es un buen sistema para que no puedan
amenazarle. Más tarde, cuando la partida esté mucho más avanzada y ya no
queden demasiadas piezas en el tablero, podéis sacar al Rey de su fortaleza
y que avance por el tablero, veréis que en estas situaciones se convierte
en una poderosa arma ya que se puede mover en todas las direcciones.
-
El valor del
alfil suele ser considerado algo mayor que el del caballo, esto es algo
relativo, si la posición es muy cerrada (con muchas piezas y peones) el
caballo se desenvuelve mejor; pero si la posición es abierta, con pocas
piezas y las diagonales abiertas, el alfil es decisivo.
-
Es
importante que los principiantes traten de realizar combinaciones con
sacrificios de piezas, esto le ayudará a desarrollar su imaginación y su
comprensión del juego. Al principio este tipo de jugadas les conducirán a
la derrota, pero les servirán en muchos aspectos.
|