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La danza hipnótica de los caballos

Caballos

Morozevich 1 - Topalov 0       Morozevich : blancas

       Montecarlo  2004                Topalov       : negras

 

1. e4 / c5  2. Cf3 / d6  3. d4 / cxd4  4. Cxd4 / Cf6  5. Cc3 / a6  6. Ae3 / e5

7. Cb3 / Ae6  8. Dd2 / b5  9. 00-0 / Cbd7  10. f4 / Ae7  11. Rb1 / Tc8  12. f5 / Ac4

13. g4 / Cxg4  14. Tg1 / Cxe3  15. Dxe3 / g6  16. Axc4 / bxc4  17. Cd2 / Cf6

18. Dh3 / Dd7  19. Cf1 / gxf5  20. Ce3 / Cxe4  21. Ccd5 / Cf2  22. Dh5 / Cxd1

23. Txd1 / Tc5  24. Cxe7 / Dxe7  25. Cxf5 / e4  26. Cg7+ / Rf8  27. Dh6 / De5

28. Cf5+ / Re8  29. Cxd6+ / Re7  30. Cf5+ / Re8  31. Dg5 / Dc7

32. Cg7+ / Abandono ( Topalov ).

Después de 21...Cf2

 

            Morozevich siempre ha sido un jugador original, capaz de crear en su mente jugadas que a los demás les pasan desapercibidas. Un jugador especial que a día de hoy casi ha desaparecido de los torneos de élite, ha bajado decenas de puestos en el ranking FIDE y que parece estar hastiado del ajedrez. Su historia recuerda a la de otro jugador talentoso: Valery Salov, que de repente dejó de competir y nada más se supo de él. Nada se concoe de los motivos por los que Morozevich apenas participa en torneos, pero puede que esté harto de competir en un mundo que no comprende, demasiado encorsetado por el elo y los resultados, y donde ya no se divierte.

           Las largas ausencias de Morozevich representan una gran pérdida para el ajedrez, no hay muchos jugadores capaces de producir destellos dentro de un tablero y menos en unos tiempos donde el juego del ser humano se parece cada vez más al de una computadora. Y lo que es peor, parece que esta tendencia no va a cambiar e irá en aumento. Hoy en día hasta los más pequeños utilizan los programas para entrenar, lo que consigue que se pierdan ciertas cualidades importantísimas (como la intuición y la imaginación).

            En esta partida Morozevich nos muestra su originalidad. Entrega la calidad para aprovechar que sus caballos se encuentran en perfecta conexión y, aunque la partida parece muy cuesta arriba, sus piezas son muy activas lo que el servirá para aprovechar a la perfección que el rey negro no está enrocado. La danza de los caballos blancos dejó hipnotizado a Topalov, que sólo pudo asistir, como un espectados más, a los movimientos ágiles y elásticos de estas singulares piezas.

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