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Alvis
Vitolinsh, demasiado brillante para este mundo

(
Autor : Javier Cordero Fernández -
© Ajedrez de ataque
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Alvis Vitolinsh nació el 15 de Junio de 1946, en
Sigulda (Letonia). Falleció el 16 de Febrero de 1996,
en Carnikava
(Letonia).
El mundo del ajedrez es muy extenso, sus largos años de
historia han contribuido a ello. A medida que uno va
profundizando en dicho mundo va descubriendo nuevos
datos y nuevos jugadores, comprobando que su legado
tiende casi al infinito. Eso me ha ocurrido con
Alvis Vitolinsh, del que conocía sus partidas, pero no
su vida. Un personaje curioso y brillante, pero también
atormentado, una mente frágil expuesta a un deporte muy
duro y lleno de tiburones. Hoy
vamos a conocer más en profundidad a Alvis
Vitolinsh, una persona que no supo adaptarse al mundo
que le rodeaba, pero que tenía una gran pasión: el
ajedrez.
Vitolinsh aprendió a jugar al ajedrez a una edad
temprana, siendo sólo un niño. Con 9 años, visto su
gran potencial, ya tenía
un entrenador personal. Sus
comienzos en el ajedrez fueron esperanzadores, se convirtió en una firme promesa que
destacaba por su gran talento y por sus buenos resultados. Y
es que, ya desde su juventud, prefería partidas con
posiciones complicadas donde hubiese que calcular
decenas de variantes, situaciones ideales para dar rienda suelta a
su talento.
Esa forma de jugar tan intrépida llamó la atención de
su compatriota y ex-campeón del mundo, Mikahil Tahl,
que le tomó como uno de sus ayudantes. Vitolinsh era muy apreciado por Mikhail y solía
invitarle con asiduidad a sus sesiones de entrenamiento,
tomando muy en serio sus arriesgadas ideas. Es conocido
que a Tahl le gustaba pasarse horas jugando partidas
blitz al finalizar sus entrenamientos, y en Vitolinsh
encontró un duro rival, ya que el joven letón mostraba
una gran fuerza en esta modalidad, consi- guiendo ser el
único que ponía en serios aprietos al mago.
No fueron pocos los que auguraron que Vitolinsh sería el sucesor
de Tahl, pero tan buenos presagios nunca
llegaron a cumplirse. Su rendimiento en torneos de nivel
defraudó y pronto su nombre pasó al olvido, como el de
otros jóvenes jugadores brillantes que no consiguieron
adaptarse al competitivo mundo del ajedrez.
Jamás llegó a alcanzar un nivel alto y en los años 80 tuvo que
conformarse con participar en torneos tipo open, ya que las
invitaciones para los torneos internacionales no
llegaban. Los GM de esa época no solían participar en open,
evidentemente preferían los cerrados, además en esos
años no había
tanta proliferación de open como en los tiempos
actuales, por lo que Vitolinsh se tuvo que conformar con
competir dentro de su país, donde si era conocido y
respetado.
Existía una explicación para este bajo rendimiento y
la encontramos en
forma de una palabra poco deseable: esquizofrenia.
Vitolinsh sufrió este problema desde su juventud, una
enfermedad fatal para practicar un deporte como el
ajedrez que exige concentración y una ausencia total de
sobresaltos. Para tratarse tenía que tomar fuertes
medicaciones que le dejaban aletargado, algo que sin
duda influyó negativamente en su rendimiento frente al
tablero. Estos desequilibrios se acentuaban cuando
competía, en los momentos críticos de la partida sus
nervios se desataban y en muchas ocasiones perdía el
control de si mismo.
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En cuanto a su carrera deportiva, poco más se puede
contar, sus mayores logros llegaron en el campeonato de
Letonia, donde logró vencer en 7 ocasiones. Pero a la
hora de competir en torneos fuertes la presión siempre
conseguía desquiciar sus frágiles nervios, por lo que
nunca consiguió rendir a un nivel aceptable. Podéis
consultar su trayectoria en: Palmarés
de Vitolisnh.
Sus resultados no fueron buenos, pero su legado de
partidas brillantes es extenso e interesante. Vitolinsh
era un jugador de ataque puro, en su cabeza sólo estaba
el rey enemigo y se valía de cualquier medio para
llegar hasta él. Su manera de jugar era original, con
planes ingeniosos y complicados, era ese tipo de jugador
peligroso que puede derrotar a cualquiera... o perder de
la manera más increíble.
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Los que le conocieron le definen como una persona
amable, pero algo cándida. Alto, siempre con unas
largas patillas, su mirada parecía estar ausente, como
a cientos de kilómetros de donde se encontraba
realmente. Gennadi Sosonko comentaba que parecía no
pertenecer a este mundo, Alvis se refugiaba en su
universo particular y sólo abría su puerta a otros
ajedrecistas o a sus amigos íntimos. Es un ejemplo de una
persona que no supo mezclarse con otros seres humanos,
siempre temiendo el contacto con los demás, una
personalidad extraña, al menos extraña para lo que
estamos acostumbrados. Muchas mentes brillantes en un
campo determinado, son lo contrario en otro campo
diferente. No es
extraño encontrar personas que pueden ser considerados
genios en sus respectivas áreas, pero que tienen un
comportamiento similar al de Vitolinsh, siempre
sintiéndose fuera de juego y no encajando nunca en una
sociedad que devora al que es diferente.
En su vida sólo existía una cosa: el ajedrez. Ni
siquiera se llegó a casar y vivió toda su vida con sus
padres. Era capaz de pasarse horas analizando en casa,
preparando aperturas poco usadas que luego ponía en
práctica en los torneos. Era un pequeño Don Quijote
que arremetía contra sólidos molinos, en un mundo
donde todo empezaba a estar demasiado estudiado y se
tendía a un juego cada vez más científico. Solía
declarar lo siguiente: "En una variante
aparentemente agotada se pueden encontrar ideas
completamente nuevas. ¡El ajedrez de verdad no tiene
límites!".
Sus contribuciones más famosas llegaron en la
siciliana, donde Vitolinsh era capaz de colocar un alfil
en b5 cuando su rival había movido un peón a a6, algo
que también hacía colocando los caballos en d5, f5 y
e6. Sin duda, le gustaba complicar las cosas desde el
principio de la partida, sabía que sacando de la
teoría a ciertos jugadores, éstos se desorientarían y
tenderían a cometer errores, siendo en ese momento cuando
más apretaba para obtener la victoria, como un cazador
que no suelta su presa.
También perfeccionó el gambito Cochrane contra el
tostón de la defensa Petrov, profundizando en una línea
en la que sacrificaba un caballo en f7 (que usó con
asiduidad en sus partidas). Veamos un ejemplo de esta
arriesgada apertura:
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Vitolinsh
1 - Meijers
0
Vitolinsh : blancas
Riga
1989
Meijers
: negras
1.
e4 / e5
2.
Cf3
/ Cf6
3.
Cxe5 / d6
4.
Cxf7 / Rxf7
5.
d4 / g6
6.
Cc3
/ Rg7
7.
Ae2 / d5 8.
e5 / Ce4
9.
Cxe4
/ dxe4
10.
0-0 / Cc6
11.
Ae3 / h5
12.
f3 / exf3
13.
Txf3 / Ae6
14.
c4 / Ag4
15.
Tf4 / Axe2
16.
Dxe2
/ Rh7
17.
d5 / De8
18.
dxc6 / Dxe5
19.
Df2 / Td8
20.
cxb7 / c5
21.
Tf7+ / Ag7
22.
Axc5 / Dg5
23.
Ad4 / Thg8
24.
Axg7 / Txg7
25.
Txg7+ / Rxg7
26.
b8=D / Abandono ( Meijers ).

Después
de 3...d6

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También hay un gambito que lleva su nombre, donde las
negras entregan un peón en b5, las jugadas son: 1.d4
Cf6 2.c4 e6 3.Cc3 Ab4 4.Dc2 0-0 5.a3 Axc3+ 6.Dxc3 b5...
siempre a la búsqueda de posiciones complicadas.
Como ya he comentado, era un experto jugador de blitz.
De hecho solía pasarse noche enteras analizando y
jugando partidas en esta modalidad, donde era un jugado
temible. Por desgracia para Alvis, los éxitos se logran en el
ajedrez a ritmo clásico, donde sus nervios y
desequilibrios le podían traicionar con más facilidad.
En el ritmo blitz pudo desarrollar su genialidad porque
simplemente no había tiempo para que los resortes de su
mente se activasen, la cual sólo tenía que ocuparse del
siguiente movimiento que había que realizar en unas
pocas décimas de segundo.
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En 1996 sus padres fallecieron de forma casi
consecutiva, su mundo se resquebrajó y todo pasó a
tener escaso sentido para él. Alvis Vitolinsh decidió poner fin a su vida un 16 de
Febrero de1996, lanzándose desde un puente del
ferrocarril sobre el
congelado río Gauja. Se disputa un torneo en su memoria
en la última ciudad en que residió: Carnikava
(Letonia).
Resulta extraño que una persona con los problemas de
Vitolinsh esco- giese el ajedrez como forma de vida. Su
fragilidad mental estaba demasiado expuesta a los
cambios que existen dentro de una misma partida:
euforia, miedo, frustración, alegría, hundimiento;
demasiados estados anímicos que pueden destrozar un
espíritu que no sea lo suficientemente fuerte. El ajedrez es un deporte
duro, cuyas derrotas duelen más que en otras
disciplinas, pudiendo llegar a ser cruel, porque no en
vano se están enfrentando dos mentes que sólo buscan
la aniquilación del contrario. No hace mucho un lector
me escribió
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un curioso
e-mail con respecto a este tema
y me comentaba como el ajedrez al final le terminaba
haciendo daño, por lo doloroso de cada derrota, por la
crueldad de cada victoria al dejar aplastado a tu rival
y como trataba de alejarse de este juego que era
demasiado similar a la vida real, una vida que en
ocasiones es despiadada. Realmente esto es cierto, pero
uno siempre puede acercarse al ajedrez por otros
caminos, como el lado artístico, disfrutando de las
partidas jugadas por los grandes jugadores a lo largo de
décadas o simplemente buceando a través de las
múltiples e interesantes historias que rodean a un
juego creado hace cientos de años.
El caso de Vitolinsh no es el único de jugadores de
ajedrez que tuvieron problemas mentales, Lembit Oll o
Karen Grigorian también se suicidaron por desequilibrios
parecidos a los del letón, Albin Planinc tuvo que ser
internado en un psiquiátrico y no volvió a competir.
Hoy hemos conocido a un jugador repleto de luces y
sombras, aunque las sombras predominasen sobre la luz.
Pero en la vida no todo puede ser bonito, de hecho la
realidad nos lo demuestra continuamente. Como he
concluido en varias ocasiones, recordemos a Vitolinsh
por sus partidas llenas de golpes tácticos y pasemos un
rato entretenido reproduciéndolas, como por ejemplo las
4 siguientes:
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Vitolinsh
- Vooremaa, Tallinn 1964
Vitolinsh
- Klovans, Jurmala 1978
Vitolinsh
- Wojtkiewicz, Riga 1980
Shabalov
- Vitolinsh, Jurmala 1985
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