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Un espectáculo... un posible enganño

Foto de la partida, al lado del tablero vemos a Capablanca y Steiner en sendas mesas

Capablanca  1 - Steiner  0       Capablanca : blancas

       Los Ángeles  1933                Steiner         : negras

 

1. e4 / e5  2. Cf3 / Cf6  3. Cc3 / Cc6  4. Ab5 / Ab4  5. 0-0 / 0-0  6. d3 / d6

7. Ag5 / Axc3  8. bxc3 / Ce7  9. Ch4 / c6  10. Ac4 / Ae6  11. Axf6 / gxf6

12. Axe6 / fxe6  13. Dg4+ / Rf7  14. f4 / Tg8  15. Dh5+ / Rg7  16. fxe5 / dxe5

17. Txf6 / Rxf6  18. Tf1+ / Cf5  19. Cxf5 / exf5  20. Txf5+ / Re7  21. Df7+ / Rd6

22. Tf6+ / Rc5  23. Dxb7 / Db6  24. Txc6+ / Dxc6  25. Db4++.

   

                Después de 16...dxe5           Después de 23...Db6

 

Capablanca en plena meditación

           Esta partida se jugó en dos tableros diferentes y a la vez fue representada en un ajedrez viviente. Se trató de un espectáculo pensado para atraer al público, donde los jugadores estaban presentes e iban "ordenando" a la piezas que se moviesen en vivo y en directo. Resalto esto, porque lo habitual en los ajedreces vivientes es representar partidas que se jugaron en el pasado.

           La partida es de una gran belleza, una nueva obra de arte del ajedrez... pero en el año 1943 Steiner sorprendió al mundo del ajedrez declarando que la partida estuvo amaña- da desde un principio y que simplemente se limitaron a realizar los movimientos que estaban previamente acordados . Viendo el desarrollo del juego esta hipótesis resulta bastante creíble, pero no se puede probar si Steiner dijo la verdad o no.

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