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Esta partida es muy representativa del estilo de Tahl.
Esto no es sólo ajedrez, entran en juego ciertos
aspectos externos, como un poco de psicología y el
temor que inspiraba a sus rivales con su sola presencia.
Además sacar a ciertos jugadores de los caminos
conocidos suele desconcertarles, las posiciones
complicadas no son para todos y en ellas Tahl era un auténtico
maestro. Hay que recordar a jugadores pioneros que
utilizaron la psicología en el ajedrez, como el campeón
del mundo Emanuel Lasker o el recientemente fallecido
Vassily Smyslov.
Yo estoy de acuerdo con la visión de los que creen que
en una partida de ajedrez hay algo más que seguir unas
líneas preestablecidas. No somos máquinas, somos seres
humanos, con nuestras debilidades y nuestro miedos. Todo
eso puede afectar en una partida de ajedrez: los
nervios, el cansancio, el temor al rival, etc. El que
controle todos estos factores externos tendrá mucho
ganado. Realmente no creo en los jugadores dogmáticos,
aquellos que limitan la forma de jugar a unas normas que
ellos consideran correctas... me parece demasiado
simplista y más en un juego tan profundo como el
ajedrez, donde las posibilidades son casi infinitas y
donde existen distintas maneras de jugar que se adecuan
a la personalidad de cada ajedrecista.
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