Mikhail Tahl   Paul Charles Morphy AJEDREZ DE ATAQUE

Alexander Alekhine   Adolf Anderssen

         |  Inicio  |  La Diosa Caissa  |                                                                                                                                                   |  E-mail  Correo interno  |

 

Mejores partidas

La terrible fuerza del dragón

Ottevaere  0 - Falleyn  1        Ottevaere : blancas

  Correspondencia  1973           Falleyn     : negras

 

1. e4 / c5  2. Cf3 / d6  3. d4 / cxd4  4. Cxd4 / Cf6  5. Cc3 / g6  6. Ac4 / Cc6

7. Ae3 / Ag7  8. f3 / 0-0  9. Dd2 / Ad7 10. Ab3 / Da5  11. 00-0 / Tfc8  12. h4 / Ce5

13. Rb1 / Cc4  14. Axc4 / Txc4  15. Cb3 / Dd8  16. g4 / b5  17. e5 / Ce8

18. h5 / Axe5  19. hxg6 / fxg6  20. Cxb5 / Ae6  21. C5d4 / Af7  22. f4 / Ag7

23. f5 / Cf6  24. Th4 / a5  25. Dh2 / a4  26. Cd2 / Tb4  27. Cc6 / Axa2+

28. Rxa2 / a3  29. b3 / Dc7  30. Dg2 / d5  31. Cxb4 / Dc3  32. Cc4 / Ce4

33. Cxd5 / Db2+  34. Abandono ( Ottevaere ).

    

                 Después de 26.Cd2                Después de 33.Cxd5

 

Hay aperturas más sólidas, otras pueden ser consideradas anodinas, pero por fortuna hay variantes que incitan a la batalla dentro de un tablero de ajedrez. La siciliana dragón se encuentra entre estas últimas. Generalmente los enroques opuestos prometen emociones fuertes, pero en esta variante de la siciliana la cosa se complica aun más ya que la columna c está abierta para las negras y va directamente sobre el enroque blanco. Como sabemos, la siciliana da la iniciativa a las blancas, pero este bando tiene que tratar de aprovecharla con rapidez ya que su rival tiene un centro más sólido. Por eso en la variante del dragón ambos bandos suelen tratar de atacar, lo que se transforma en una lucha llena de tensión.

La partida siguió los estándares marcados. Las blancas lanzaron sus peones contra el enroque rival y las negras centraron su ataque en la columna abierta. Pero las negras fueron más rápidas y, sobre todo, más brillantes. Al echar un vistazo al tablero, se aprecia la buena colocación de los alfiles negros y el gran espacio en el flanco de dama para maniobrar. El ataque negro fue demoledor, logrando un peón tan poderoso que podría haber heredado el reino. Para lograr ese peón en a3, Karel Falleyn no dudó en realizar una preciosa combinación llena de sacrificios. El remate final, entregando la dama, da todavía más lustre a esta partida.

  

 

 

 

 

© Ajedrez de ataque. Todos los derechos reservados

Volver