El legado de Tahl: un tesoro inagotable

Tres cofres repletos de oro

Tahl  1 - Vooremaa  0             Tahl          : blancas

        Tallinn  1971                      Vooremaa : negras

 

1. e4 / c5  2. Cf3 / e6  3. d4 / cxd4  4. Cxd4 / Cc6  5. Cc3 / Dc7  6. Ae3 / a6

7. Ad3 / Cf6  8. 0-0 / Ad6  9. Rh1 / h5  10. f4 / Cg4  11. Df3 / Cxe3  12. Dxe3 / Db6

13. Cce2 / e5  14. Dg3 / exd4  15. Dxg7 / Tf8  16. e5 / Ae7  17. f5 / f6  18. Cf4 / Tf7

19. exf6 / Ce5  20. Ac4 / Cxc4  21. Dg8+ / Af8  22. Cxh5 / Cd6  23. Tae1+ / Rd8

24. Te7 / Db5  25. Tfe1 / Dd5  26. Cf4 / Dxa2  27. Ce6+ / Dxe6  28. fxe6 / Txf6

29. Tf7 / Abandono ( Vooremaa ).

     

                  Después de 13...e5                Después de 19...Ce5

 

           Cuando se bucea a través de las partidas disputadas por Mikhail Tahl es habitual encontrar bellos tesoros. Cada nuevo descubrimiento resulta sorprendente, la imaginación de este jugador no conocía límites y las combina- ciones brotaban de su mente como un manantial inagotable. Tahl simplemente era mágico, una mente privilegiada de las que aparece una cada siglo. Lo bueno del ajedrez es que cualquier aficionado puede disfrutar de ese tesoro en forma de partidas, y lo puede hacer en cualquier momento y en cualquier lugar, sin importar la época de la que provengan 'esas monedas de oro'.