Mikhail Tahl   Paul Charles Morphy AJEDREZ DE ATAQUE

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 Mejores partidas

Los briosos corceles de Enevoldsen

Caballo galopando sobre el agua

Enevoldsen 1 - Ninzowitsch 0     Enevoldsen : blancas

           Copenhage  1933                 Ninzowitsch : negras

 

1. d4 / Cf6  2. Cf3 / e6  3. e3 / c5  4. Ad3 / Cc6  5. c3 / Ae7  6. 0-0 / b6  7. a3 / 0-0?!

8. e4 / d5  9. e5 / Cd7  10. De2 / Te8  11. Af4 / a5  12. Cbd2 / c4?  13. Ac2 / b5

14. Ce4! / Cf8  15. Cg3 / Ad7  16. h3! / Ta7  17. Ch2 / b4  18. axb4 / axb4

19. Txa7 / Cxa7  20. Ta1 / Cb5  21. Ad2 / Db6?  22. Cg4 / bxc3  23. bxc3 / Ca3

24. Txa3!! / Axa3  25. Ch5 / Cg6  26. Cgf6+ / Rh8  27. Cxg7! / Tg8  28. Cxh7! / Rxg7

29. Dh5 / f5  30. exf6+ / Rf7  31. Cg5+ / Rxf6  32. Df3+ / Re7  33. Df7+ / Rd8

34. Dxg8+ / Cf8  35. Ch7 / Db2  36. Cxf8 / Dxc2  37. Cxe6+ / Re7  38. Ag5+ / Rd6

39. Df8+ / Rc6  40. Dxa3 / Abandono ( Ninzowitsch ) .

     

                       Después de 23...Ca3                      Después de 27...Tg8

 

Enevoldsen posando con un puro en la mano

          Jens Enevoldsen fue, tras Nimzowitsch, el jugador danés más fuerte de aquélla época. Enevoldsen fue, ante todo, un amante del ajedrez, disfrutaba jugando y siempre que pudo fue brillante en sus partidas. Además fue un gran escritor, dejando varios libros muy interesantes por la calidad con que estaban escritos.

           Sin duda ésta fue su mejor partida, tanto por su belleza como por el rival al que se enfrentó. La jugada 24.Txa3 tiene visos de genialidad y de osadía, un sacrificio intuitivo de los que gustaban a los románticos, ya que nunca se sabía como iban a terminar. Sobre todo es una jugada inesperada, que además permite mantener las chances de poder atacar al no perder el alfil de c2.

 

           Ni siquiera Tarrasch pudo resistirse a comentar esa jugada, aunque como casi siempre criticando. El alemán comentó que había sido un sacrificio que no estaba basado en cálculos muy rigurosos. Enevoldsen, ni corto ni perezoso, le dio la razón... genial dentro del tablero y fuera de él. Es simplemente sorprendente, Enevoldsen entrega su torre en el lado más apartado del tablero, tal vez con la intención de alejar al alfil de la defensa del enroque. Esta es una gran lección para los que tratan de dogmatizar el juego de ataque... lo cual es irrealizable, porque siempre existirán partidas como ésta, donde la intuición y la imaginación son las grandes protagonistas.

           Pero la batalla no había hecho más que empezar, Enevoldsen llevaba el cuchillo entre los dientes y puso sus caballos en movimiento en un baile sincronizado donde los corceles se sacrificaron en distintas casillas y varias veces seguidas. Una secuencia de jugadas que se puede calificar como magnífica y que creo que entra dentro de un plan meticulosamente trazado por Enevoldsen. Tampoco hay que olvidar que enfrente tenía a uno de los mejores jugadores de la historia, gran teórico y siempre difícil de derrotar.

          Tartakower declaró que esta le parecía la mejor partida de los últimos 10 años (1923-1933).

 

 

 

 

 

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