Mikhail Tahl   Paul Charles Morphy AJEDREZ DE ATAQUE

Alexander Alekhine   Adolf Anderssen

         |  Inicio  |  La Diosa Caissa  |                                                                                                                                                   |  E-mail  Correo interno  |

 

 Mejores partidas

A la caza del rey

Cid Campeador

Matschego  0 - Falkbeer  1       Matschego : blancas

             Viena  1853                      Falkbeer    : negras

 

1. e4 / e5  2. f4 / exf4  3. Cf3 / g5  4. h4 / g4  5. Ce5 / Cf6  6. Cc3 / d6  7. Cc4 / Ae7

8. d4 / Ch5  9. Ae2 / Axh4+  10. Rd2 / Dg5  11. Rd3 / Cc6  12. a3 / Af2

13. Cd5 / Axd4  14. Cxc7+ / Rd8  15. Cd5 / f5  16. Cxd6 / fxe4+  17. Rc4 / Dxd5+

18. Rxd5 / Cf6+  19. Rc4 / Ae6+  20. Rb5 / a6+  21. Ra4 / b5+  22. Cxb5 / axb5+

23. Rxb5 / Ta5+  24. Rxc6 / Ad5+ 25. Rd6 / Ce8++.

    

                 Después de 17.Rc4                 Después de 23.Rxb5

Visor

 

            En ajedrez no hay nada más excitante que la caza del rey enemigo. Se trata de conducir al rey de nuestro rival hacia el centro del tablero donde resultará más fácil poder hostigarlo. Para lograr la extracción del rey será necesario sacrificar una o varias de nuestras piezas, para luego tratar de dar mate con lo que nos quede. La incertidumbre reinará entonces sobre la partida, con decenas de variantes que calcular y sin saber si el rey podrá sobrevivir a la cacería o si por el contrario el bando que ataca tendrá material suficiente para finalizar la tarea.

             Esto fue exactamente lo que hizo Falkbeer, un jugador que ha dejado varias partidas brillantes para la posteridad, sin duda infectado por el virus de los románticos, época a la que perteneció el inglés. La posición a partir de la jugada 13 es un auténtico caos, las negras dominan absolutamente el centro y el rey blanco está pésimamente situado... esto es suficiente para lanzarse al ataque. Una maravillosa partida donde Falkbeer aprovecha a las mil maravillas todo el espacio que ha generado al entregar sus peones del flanco de dama.

              Ver una partida como esta en la actualidad es una utopía, todo está estudiado hasta la saciedad y ninguna línea expone al rey de forma arriesgada. Además, el espíritu romántico es una reliquia del pasado, algo que desgraciadamente ha sido totalmente desterrado del ajedrez.

 

 

 

 

 

© Ajedrez de ataque. Todos los derechos reservados

Volver