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La belleza del ajedrez y sus genios

Luna llena sobre un lago

Planinc 1 - Marangunic 0      Planinc        : blancas

     Novi Travnik  1969              Marangunic : negras

 

1. e4 / d6  2. d4 / Cf6  3. Cc3 / g6  4. Cf3 / Ag7  5. Ae2 / 0-0  6. Ae3 / Ag4

7. Dd2 / Cc6  8. d5 / Axf3  9. gxf3 / Ce5  10. h4 / c5  11. h5 / b5  12. Ah6 / Cxh5

13. Axg7 / Rxg7  14. 00-0 / f5  15. Tdg1 / Rh8  16. Dh6 / Cf7  17. Dxg6 / hxg6

18. Txg6 / Ch6  19. Txh5 / Tf7  20. Tgxh6+ / Rg7  21. Th7+ / Rg8  22. Th8+ / Rg7

23. T5h7+ / Rg6  24. exf5+ / Txf5  25. Txd8 / Txd8  26. Ad3 / Rxh7  27. Axf5+ / Rg7

28. Cxb5 / Rf6  29. Ag4 / a6  30. Cc7 / Re5  31. c4 / Tb8  32. b3 / a5  33. Rd2 / Th8

34. Re3 / Th1  35. f4+ / Rf6  36. Cb5 / Tc1  37. Ae2 / Tc2  38. a4 / Tc1

39. Rd2 / Th1  40. Ca7 / Th8  41. Cc6 / Ta8  42. Ag4 / Rf7  43. Re3 / Rf6

44. Re4 / Tg8  45. f3 / Th8  46. Ae6 / Rg7  47. Rf5 / Ta8

48. Cxe7 / Abandono ( Marangunic ).

Después de 16...Cf7

Visor

 

Albin Planinc

 

            Muchos son los jugadores que han pasado por las amplias praderas del mundo del ajedrez, algunos con más talento, otros con menos, algunos más fuertes, otros más frágiles... Albin Planinc puede ser catalogado dentro de los jugadores con talento, pero de gran fragilidad. Tras haber conocido la vida de Alvis Vitolinsh, mente atormentada donde las haya, también apareció el nombre de Albin Planinc como otra mente maravillosa donde no todo funciona- ba correctamente. Otra vida complicada y difícil que vamos a conocer a continuación:

            Albin Planinc nació el 18 de Abril de 1944, en Brise (Yugoslavia). Falleció el 20 de Diciembre de 2008, en Ljubljana (Eslovenia).

            Planinc descubrió el ajedrez a los 7 años, una edad ideal para aprender de forma natural sus misterios. Albin vivía con su madre en un pequeño apartamento, con una existencia más bien modesta. Esta infancia tan complicada puede ser una de las causas que desencadenaron los problemas que llegaron unos años después.

            Sus comienzos en el ajedrez fueron brillantes y prometedores, llegando a ser campeón de Eslovenia juvenil con 18 años. Pero los sueños de gloria se desvanecieron demasiado pronto, la delicada situación económica por la que atravesaba su familia le obligó a dejar apartado el ajedrez para dedicarse a algún oficio que permitiese llevar más dinero a casa. Trabajó en una fábrica de bicicletas, una modesta ocupación que le alejó de los tableros y que frenó su meteórica progresión.

            A pesar de ello su nombre recorrió el mundo al triunfar en el Memorial Vidmar de 1969, haciéndolo ante la flor y nata del ajedrez yugoslavo y varias figuras internacionales. No hay que olvidar que en aquella época Yugoslavia era una potencia mundial en el ajedrez, lo que da más valor a una victoria con sabor a gran gesta. Los buenos resultados siguieron llegando y en 1972 obtuvo el título de GM. 

 

Albin anotando una partida

            El talento de Planinc era muy apreciado y comenzó a recibir invitaciones para diversos torneos importantes (como Wijk aan Zee), aunque sus resultados no pueden ser calificados como demasiado positivos. Y es que algo no marchaba bien en la cabeza de Planinc, a menudo sufría profundas depresiones que le obligaban a medicarse fuertemen- te. Como es lógico, jugar al ajedrez en semejantes condiciones era algo excesivamente complicado, por lo que sus resultados no tardaron en decaer. Tampoco hay que olvidar que siempre fue un jugador amateur, por lo que su preparación no era tan completa como la de sus rivales.

            Los años pasaban y los problemas no disminuyeron. La tensión nerviosa a la que se veía sometido en cada partida hizo que Planinc empeorase de sus problemas mentales, decidiendo abandonar su carrera en el tablero para buscar una ocupación más reposada. Trató de seguir relacionado con el ajedrez y comenzó a trabajar como entrenador para la

federación yugoslava. Pero incluso esto fue demasiado para Albin, que siguió empeorando y se vio obligado a abandonar su puesto de entrenador. Finalmente tuvo que ser internado en una clínica psiquiátrica de Ljubjana, en el año 1993.

            Con la retirada de Planinc el ajedrez perdió un talento de los que no abundan, un jugador de auténtica clase que basaba su juego en la capacidad de su mente, siempre lastrado por su falta de preparación. Su estilo era puramente de ataque, la creatividad solía acudir a sus partidas y son muchas las combinaciones llenas de belleza que nos dejó. En su repertorio de aperturas los gambitos tenían un sitio preferencial, una forma de jugar que casi nadie utilizaba en esa época, pero que era ideal para el agresivo estilo que tenía el GM esloveno.

            Los que le conocían comentan que era un auténtico caballero, sin duda la siguiente anécdota así lo atestigua: situémonos en el campeonato de Yugoslavia de 1975, Planinc estaba disputando una partida contra Velimirovic en la que su rival le ofreció tablas en una posición donde contaba con una ventaja no demasiado grande. Planinc contestó lo siguiente: "No, no puedo aceptar unas tablas, Drasko, mi posición está perdida".

            Nos volvemos a encontrar a una persona que, a pesar de sus problemas mentales, decidió dedicarse a un deporte tan duro y exigente (a nivel mental sobretodo) como el ajedrez. Es evidente que una persona depresiva iba a sufrir en un mundo tan competitivo, mundo que podía llegar a convertirse en una montaña rusa, con espectaculares subidas y vertiginosas caídas. Albin supo darse cuenta del daño que el ajedrez le causaba y decidió retirarse cuando apenas llevaba 10 años compitiendo. Ya hemos conocido varios casos de jugadores con problemas mentales que no pudieron soportar la tensión de la competición, y es que el ajedrez es un deporte muy duro, aunque algunos se empeñen en ni siquiera considerarlo como un deporte... sólo desde un total desconocimiento de lo que es el ajedrez se puede emitir semejante juicio.

             Una vida difícil en unos tiempos complicados, donde los problemas eran algo muy común en la población de una sociedad que trataba de progresar tras la guerra. Planinc tuvo que enfrentarse a una enfermedad terrible, contra la que apenas existen soluciones y que te va destruyendo poco a poco. El ajedrez contribuyó a acelerar ese proceso y terminó derribando a un jugador de un talento enorme... una verdadera pena.

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