B. FIscher  1 - Addison  0        B. Fischer : blancas

 Palma de Mallorca  1970           Adisson     : negras

 

1. e4 / d5  2. exd5 / Dxd5  3. Cc3 / Dd8  4. d4 / Cf6  5. Ac4 / Af5  6. Df3 / Dc8

7. Ag5 / Axc2  8. Tc1 / Ag6  9. Cge2 / Cbd7  10. 0-0 / e6  11. Axf6 / gxf6

12. d5 / e5  13. Ab5 / Ae7  14. Cg3 / a6  15. Ad3 / Dd8  16. h4 / h5  17. Af5 / Cb6

18. Cce4 / Cxd5  19. Tfd1 / c6  20. Cc3 / Db6  21. Txd5 / cxd5  22. Cxd5 / Dxb2

23. Tb1 / Dxa2  24. Txb7 / Abandono ( Addison ).

Después de 20...Db6

Recordando a Bobby Fischer (2)

Bobby Fischer ante un tablero

Es bueno recordar las grandes partidas

que nos dejó Fischer. Parece que en

los últimos tiempos sólo interesaba

hablar de sus escándalos y nos

olvidamos de lo gran jugador que fue.

 

 

 

            Esta partida se jugó en el Interzonal de Palma de Mallorca, este torneo daba plaza para el torneo de candidatos al campeonato del mundo. Fischer tuvo una actuación excepcional con 18'5 puntos en 23 partidas (Ver tabla). Esta es la época en la que Bobby batallaba con sus rivales soviéticos, duelos no exentos de polémica. En cada torneo siempre había varios representantes de la URSS y Fischer les acusaba de hacer tablas rápidas entre ellos en busca de  ahorrar energías, para luego jugar al máximo contra él. Yo creo que hubo torneos donde si lo hicieron y otros donde Fischer se quejaba sin razón.

            La partida es típica del estilo agresivo de Fischer, busca complicaciones desde las primeras jugadas y más tarde realiza un sacrificio de torre demoledor, aprovechando el mal desarrollo de las negras: el rey sin enrocar y las torres sin conexión entre ellas.

            Bobby no era un jugador de ataque propiamente dicho, pocos jugadores pueden recibir ese apelativo (tal vez Tahl, Shirov, Nezhmetdinov y los jugadores de la época romántica). Fischer dominaba todos los estilos, era capaz de jugar el tipo de partida que más le convenía. Lo único que le importaba era conseguir el triunfo y peleaba hasta la extenuación para lograrlo. Su enorme calidad le permitía realizar combinaciones preciosas, pero no lo hacía con asiduidad.